Por : Nelson Miranda- Diario
VOCES
A un año de la Guerra del Pacífico, el Perú, seguía
exportando azúcar de caña, de las haciendas azucareras del valle Chicama, en La
Libertad, que eran en su mayoría de italianos, alemanes y franceses.; generando
divisas al Estado y con ello se sostenía al Ejército que combatía en todos los
frentes. Ante esta situación, los chilenos deciden quemar todas las
instalaciones de los complejos azucareros. El dato se filtra a los consulados,
y éstos emiten sendos comunicados advirtiendo al gobierno de Chile, sobre los
daños que podrían causar y la reacción de sus respectivos gobiernos. Los
hacendados disponen que se izaran sus respectivas banderas nacionales en los
frontis de la casa hacienda, y no sufrieron ninguna acción destructiva. Había
una hacienda pequeña de nombre Chiclín; que para salvarse de la arremetida
violenta y saqueadora de los chilenos, dedicaban plegarias a Jesús antes de su
crucifixión, momento conocido como la pasión. Sucedió que los chilenos nunca
llegaron a Chiclín, salvándose de la barbarie. La mayoría de los habitantes
establecieron que este fue un milagro del Cristo protector. Desde esta fecha,
todos los años el 28 de junio, los chiclinenses celebran la fiesta de su
patrono, el Señor de la Caña. Lo que históricamente se puede mencionar es que
en 1845 Don Hipólito Bracamonte (dueño de la hacienda, en ese entonces), ordena
que se construya una capilla, pero se olvida de encontrar el santo patrono.
Posteriormente el padre Luis Arroyo retoma el pedido y viaja a la ciudad de
Trujillo y visita el Convento de San Agustín de Trujillo y pide a su superior
que le done la imagen del Cristo que estaba abandonada, llevándosela por
regalo. En 1929 cuando el nuevo dueño de la hacienda era Don Rafael Larco
Herrera y familia; la fe cristiana de los pobladores de Chiclín, recobra fuerza
y pujanza, y le solicita colocar la imagen en el altar, lo que sucede en 1931,
aprovechando la visita de la Sra. María Larco de Dogni y su hijo, el Sr. Carlos
Dogni Larco, y el 8 de agosto ese año se bendice la nueva Capilla. En 1937 se
funda la Hermandad del Señor de la Caña.
“En las ricas tierras del valle de Chicama
habitaban hace unos 10 000 años a.c. los hombres paijaneros, luego se suceden
los Cupizniques, Salinar, Virú, Mochicas; Lambayeques, Chimús e Incas. A partir
de la conquista española el primer dueño de la hacienda Nuestra Señora del
Rosario de Chiclin y Alcalá fue don Diego de Mora (cuñado de Francisco
Pizarro), luego María de Valverde y, desde el siglo XVIII, los marqueses de
Herrera y Valle Hermosa”.
Arequipa, está celebrando esta festividad, ahora en
agosto; lo que me motivó a escribir.
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