domingo, 18 de enero de 2009

CUENTO AMAZONICO

EL MALIGNO DE LA SELVA

Era una tarde del mes de Junio, los frìos de San Juan eran intensos y ademàs llovìa. Shesha habìa salido en esta tarde a pescar rìo abajo sòlo en su canoa, desafiando al frìo y a la lluvia. Atracò en un pozo remanso techàndose bajo las copas de unos shimbilllos que caìan sobre el rìo, a la vez que echò el anzuelo por si algún pez picaba, pero no prendìa ninguno. Saca el anzuelo, cambia de empate (cebo) y lo bota de nuevo al agua, pero nada picaba.
Shesha se enfadaba consigo mismo y con los pescados, decìa maldiciones y hasta golpeaba el agua con el remo de còlera. Su desesperación era motivo de risa para el maligno de la selva, quien lanzaba fuertes aires y hacìa cimbrearse (doblarse) al shimbillo sobre la cabeza de Shesha.
Pero Shesha no temìa, pues èl era brujo en su Comunidad y no se desanimò, recogiò el anzuelo y se puso a dormir, porque estaba cansado. Al poco tiempo oye el zambullir de los peces cerca de la canoa, se despertò y se levantò para ver, no habìa nada, ni siquiera burbujeos, pero de pronto vio en la canoa a un hombre vestido con una cushma negra y fea (traje), era el Maligno. Shesha no le temiò y le saludò como a un hermano.
El maligno le dijo: Yo he hecho escapar a los pescados y saltò de la canoa dicièndole: Mañana vas a venir de nuevo a este lugar. Shesha le contestò: Bueno, vendrè.
El maligno se fue al monte y Shesha regresò a Saposoa.Al dìa siguiente volviò al mismo lugar, estaban allì dos malignos, se saludan unos a otros. Shesha echa el anzuelo, los malignos comen papayas y después tomaron su ayahuasca. Shesha no pescaba nada aùn y se desespera por la presencia de aquellos malignos que le estàn impidiendo la pesca, pero, èstos siguen tomando su ayahuasca y soplan hacia el rìo con un aliento fuerte y frìo. Al atardecer Shesha se retirò sin haber pescado nada y sin haber comido. Los malignos lo invitaron a entrevistarse con ellos al dìa siguiente, Shesha les aceptò, porquè si rechazaba la invitaciòn les demostrarìa que tiene miedo.
Shesha llega cansado a su casa, no le habla a su mujer, ni le quiere hacer la llegada (sexo), tampoco habla a su hijito y sin màs, se duerme hasta el dìa siguiente.
Amanece y Shesha regresa al mismo sitio y viò a cuatro malignos, atracò la canoa, se saludan y empieza la pesca Shesha. Los malignos comen papayas y toman ayahuasca, luego soplan los malignos con un aliento suave y caliente, entonces Shesha jala el primer pescado, era un paco grande y mantecoso, se rìe de alegrìa por èsto, echa el anzuelo otra vez, cae otro pescado hermoso, sigue echando el anzuelo otra vez, cae otro pescado y asì sigue pescando hasta llenar la canoa de pescados y dice : Ahora sì estoy con suerte, con èsto mi señora y mi hijo se alegrarà y decide regresar a su casa. Antes de irse, como despedida, los malignos le entregan un poco de piri piri y otro de ayahuasca y lo bebe. Shesha, estaba ya convertido en un gran Brujo, pescarà y cazarà en adelante como nadie cazò ni pescò, luego regresò feliz a su casa en Saposoa donde le esperaba feliz su esposa e hijito.

Carlos Velásquez Sànchez

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