jueves, 26 de enero de 2017

SI SE ENFRIAN, SE ENCOGEN

Es un misterio para las mujeres, algunos pasan desapercibidos y otros nos sorprenden con su presencia. Son sensibles y delicados. Proporcionan al hombre placer desmedido. Caricias, besos y alguna presión brusca, lo mismo que les causa placer los convierte en un punto clave de vulnerabilidad.
Nunca los aprietes o acaricies demasiado. Aunque no cuentan con más terminaciones nerviosas, los testículos tienen más receptores de dolor.
Ni hombres ni mujeres parecen sentirse interesados por ellos, sin embargo son los encargados de producir espermatozoides y hormonas sexuales, la misma que es la culpable de la procreación, es por ello que son considerados como los acompañantes perfectos para el amor.

Los testículos son habitualmente para el mundo femenino un absoluto misterio. Se contraen cuando sienten una amenaza y regresan a su posición original cuando se sienten seguros.
“A Hitler le falta un huevo, se lo cortó su madre cuando era pequeño”, el rumor de divulgaba y hasta se cantaba por las calles. Se empezó a generar una corriente de burla en referencia a la carencia del famoso genocida, pues la imagen de un “huevo” era la representación de rostro de Hitler.
La idea de que Hitler naciera con un sólo testículo fue sopesada por muchos. En especial por aquellos que encontraban así la base psicológica de la época para justificar la maldad de dicha persona. Este rumor fue confirmado, ¡Hitler solo tenía un testículo!
En la actualidad, es más común de lo que nos podemos imaginar. Hace unos días conocí de dos historias sexuales, pintorescas y fuera de lo común, pues la ausencia y el exceso de “huevos” en dos hombres, hacía que sus despliegues amorosos sean recompensados por partida doble. No solo por la carencia o exceso de testículos, sino por la particularidad del caso.
Dos amigos desde infancia sufrían por un tema en común “sus huevos”, uno de ellos había nacido con tres testículos y el otro a causa de una caída del árbol se quedó limitado por uno. Por mucho tiempo desearon compartir entre ellos y complementar su vida. Nunca lograron concretar sus deseos, ambos crecieron y siguen viviendo con los huevos que Dios les dio y saben sacar provecho de ello.
Producen esperma y testosterona, un solo testículo sano es capaz de embarazar una mujer. Así que, no te preocupes, que aunque no tengas uno, tu aparato seguirá funcionando de lo mejor.
En general, los testículos suelen quedar fuera del jugueteo sexual previo, pero hay hombres a los que les gusta y disfrutan que su pareja engría a sus gemelos sexuales, ya que esto produce agradables sensaciones.
Uno, dos o tres, no importa, el rendimiento sexual no depende de cuántos “huevos” tengan, lo que en verdad importa, es la magia del mago y no su varita ni sus adornos.
En el juego erótico a veces se encojen y otras veces se agrandan, todo depende del calor que le proporciones.

Y a ti… ¿con cuántos te gusta?


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