sábado, 30 de enero de 2010

EL OTRO ESPEJO POLITICO DEL PAIS


Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son, pues mientras algunos pasan inconsultamente a engrosar los índices de pobreza o pobreza extrema, y ello les ocupa todo el tiempo, otros logran el éxito económico en perfecta convivencia no se sabe como, de la noche a la mañana se convierten en prósperos empresarios.

En este sentido, podemos percibir de que la Sociedad está dividida en dos clases: la de los que tienen más comida que apetito y de los que tienen más apetito que comida.
Sociedad, en la cual,la regla no es tú y yo, sino tú o yo.
Pues, si bien, el comercio mezcla a los hombres, eso sí no los une, y en esta Sociedad encontramos a otros tontos que viven el mundo de la política, que no es otra cosa que un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar en ella y aquellos que ya no quieren salir.

En este mundo, aprenden en las justas electorales a predecir lo que va a suceder mañana, el mes próximo y el año que viene y a explicar después porque no ocurrió lo que señalaron lo que pasaría.

Sin lugar a dudas, nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la pesca.

Proclaman en las plazas públicas y medios de comunicación la libertad de pensamiento, pero a la vez exigen la muerte de quién no piensa como ellos. Saben tanto entonces, que como diría mi tía Justinita: Ya me llegaron al cuajo, vayan a engañar a su abuela porque son cascarones.

Como no entiende el pueblo que el camino más corto para arruinar a una Provincia es entregarlo a los demagogos mentirosos.
La regla de oro, entonces es: Votar por el que promete menos, ya que será el que menos te decepcione.

En este espejo político, nos estaremos viendo nuevamente y es necesario que nuestras autoridades electas comprendan que los gobernantes se imponen por sus cualidades y mantiene el orden en armonía con las buenas costumbres, entonces el pueblo sentirá vergüenza de actuar mal y avanzará entonces por el camino de la virtud junto a su autoridad, pero si no es así, entonces PEOR VA A SER.

Quizás el arte de gobernar sea precisamente eso, el arte de saber valorar a los pueblos y caseríos y esforzarse por cumplir sus sueños y obras.

Las autoridades deben entender que gobernar es rectificar, pero, también deben comprender que para ello es necesario que sean concientes y sobre todo humildes y no arrogantes, altaneros, vengativos y soberbios cuando están en el poder.

Hay un deber que cumplir con la Patria y que a ella nos debemos, sea ésta grande o pequeña, puesto que ninguno ama a su Patria porque es grande, sino porque es suya.

Así que, a corregir sino PEOR VA A SER.

Carlos Velásquez Sánchez

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