lunes, 3 de agosto de 2009

COSTUMBRES Y CREENCIAS DE NUESTRA SELVA

Hace muchìsimos años Manuel Aspajo, natural de Rioja encontrò un Cristo en la cueva de Bagazàn. Aspajo compraba ganado en los pueblos serranos del Departamento de Amazonas. Ya en una pascana donde pernoctò, desapareciendo dos de los bueyes que estaba llevando a Rioja. Fue a buscar a sus bueyes, dejando el resto al cuidado de sus peones, llegò a la Encañada de Bagazàn, a una montaña llamada Pishcohuañuna, quechua que significa “lugar donde mueren los pàjaros”.

Habìa llovido y aspado caminaba dentro de este ambiente misterioso cubierto de niebla, cuando oyò una voz que le llamaba por su nombre, se quedò asombrado, luego nuevamente escuchò esa voz enigmàtica: Aspajoooo, Aspajooo. Entonces, fue al lugar de donde procedìa la voz,era una cueva, allì encontrò al Cristo en un altar de piedras. Aspajo se arrodillò ante èl y escuchò una voz que le decìa: ”Llèvame” y Aspajo lo llevò envolvièndolo en su poncho y en el camino encontrò a sus bueyes desaparecidos. Era un milagro del Cristo y ahora en toda la selva se venera esta imagen.

El pueblo afirma que el Cristo està vivo, que mueve los ojos, que en ciertas noches vestido de paisano recorre la ciudad, que entra aùn en los bailes como un forastero desconocido. Los viajeros no pasan Rioja sin visitar la Iglesia del Santo Cristo de Bagazàn para rendirle el tributo de fè. La ciudad de Moyabamba se haya casi devorada por los barrancos, enormes zanjas, cuyo origen puede encontrarse en antiguos terremotos y en sus cimientos deleznables de tierra arenosa que las lluvias socavan fácilmente. Pero, la tradición asegura que se debe a un castigo de Santo Toribio de Mogrovejo.

Dicen que cuando Santo Toribio de Mogrovejo llegò como un simple viajero a Moyabamba en su peregrinaje por esa Regiòn, unas mujeres que recogìan agua en sus càntaros en los manantiales de las afueras, se negaron a darle de beber, cuando el santo les pidiò humildemente y se alejò de las fuentes de agua, condenando a la ciudad a ser devorada por los barrancos.

En estos profundos y oscuros zanjones, muchos de ellos cubiertos de vegetación y cruzados por arroyos, la gente cree que en estos sitios se refugian los diablos y los tunchis.

En el pueblo de Tabalosos veneran la Virgen de la Natividad, imagen tallada en Nápoles(Italia), por la època del dominio español en el Perù.Cèlebre imagen por sus joyas y milagros y por sus caprichos. Pues se cuenta que de la noche a la mañana la Virgen desaparece de su Templo y los fieles buscàndole mucho, la encuentran en algún lejano paraje del bosque, de donde a las tantas sùplicas y promesas de mejor celebración de su Fiesta y màs preciados regalos, accede volver a la Iglesia. lo cual demuestra readquiriendo su peso normal, ya que antes testarudamente habìa tomado la pesantez de una roca inamovible.

Es frecuente en los pueblos de la Selva saber de pronto que el Diablo se ha apoderado de una casa y que allì hace de las suyas, sin dejarse ver, arroja a los moradores piedrecillas, nidos de pàjaros, estiércol de cristiano o de animales, ramas, hasta dicen que les jalan de los pies cuando estàn durmiendo.
Entonces los espantados moradores colocan cruces por toda la habitación y si el diablo no hace caso a esta pràctica, acuden al cura quièn logra expulsarlo mediante rezos y echando agua bendita.

En Moyabamba, en la verde planicie se alza un gigantesco morro y frente a èste hay un ìdolo de piedra que fue de los indios mayorunas: Mayu = Rìo y Runa = Hombre, que poblaron en remotìsimos tiempos esa tierra.

El ìdolo està sin cabeza y se dice que la cortaron los conquistadores españoles en la creencia de que en su interior estaba lleno de oro. Otros dicen que la cortò un hombre de Calzada, pueblo pròximo, achacàndole que era el causante de las frecuentes lluvias torrenciales que azotan esta comarca.

El ìdolo tiene los lineamientos de un hombre desnudo con las manos que tapa su sexo. El pueblo le llama: el hombre de piedra que hace llover y tiene vergüenza de su desnudez.

Razòn pòr la cual nadie debe burlarse de èl, ni siquiera mirarlo, pero muchos se burlan sobre todo los niños, se rìen, le silban, entonces el ìdolo les castiga con una violenta tempestad con vientos, rayos, truenos y lluvia. Se cuenta tambièn que hace siglos en la cumbre del morro vivìa la “vacahuillca”,una vaca monstruosa con largos y retorcidos cuernos, que echaba fuego por la boca, nariz y ojos. Y los habitantes del vecino pueblo de Calzada llevaron a un brujo del Departamento de Amazonas y expulsò del Morro a esa misteriosa vaca y que ahora se halla en la Laguna de Cochaconga en la puna de Pishcohuañuna y se afirma que esa laguna està encantada, que ante un grito o ruido s enfurece y provoca una terrible tempestad, por lo que los viajeros y arrieros pasan por allì en absoluto silencio.

Carlos Velásquez Sànchez