sábado, 3 de septiembre de 2011

LA CALIDAD PROFESIONAL

Luis Ordóñez

El profesional, con título en mano, debe aprobar cuanto menos el 50 % de las preguntas de los test, de las pruebas escritas y expositivas del trabajo que presenta, durante seis días. Participaron en esta prueba doscientos cincuenta profesionales; de los cuales, solo aprobaron tres. Los miembros del jurado son doctores, especializados en el tema de cada profesional a certificarse.
Los profesionales que no aprobaron deben prepararse mejor para participar en la siguiente prueba que debe realizarse dentro de un mes, en la misma universidad.
Hace algunas décadas, el ejercicio profesional se ejecutaba luego de realizar estudios y titularse. Posteriormente, el ejercicio profesional se practica luego de registrarse en el colegio profesional correspondiente. Ahora y en el futuro, el ejercicio profesional se ejecutará luego de realizar una formación académica adicional con la consiguiente certificación profesional.
La idea es que el profesional que brinda servicios a la comunidad, cuente con la CALIDAD MÍNIMA ESTANDARIZADA A NIVEL MUNDIAL, con conocimientos, habilidades, valores y actitudes y experiencia profesional. La certificación será necesaria más que obligatoria, es más un compromiso moral, ético que una cuestión legal. Por eso, se debe formar una conciencia social, de la necesidad de certificación, para insertarse en una economía globalizada. Hay que formar una cultura de aprendizaje continua del profesional, alejándolo del conformismo y amodorramiento. Es menester alertar a los empleadores y usuarios del valor de la certificación. Para eso, los académicos deben capacitarse para incrementar su accesibilidad a los materiales de capacitación.
Existen consejos consultivos, comités y reglamentos de certificación profesional a nivel mundial. Muchos países de América, Europa, Asia, se están uniendo para uniformizar criterios y procedimientos en la formación profesional, la reciprocidad, acreditación y certificación. Por eso ahora ya existe la certificación profesional ISO20000 a nivel mundial.
Un país vecino muestra los niveles profesionales que tiene: 154060 egresados; 97588 titulados y 8891 certificados.
En éstas pruebas, además de los conocimientos básicos de la especialidad, las preguntas están orientadas a medir el grado de valores humanos que cultiva el profesional. La puntualidad en todo momento. El respeto a las personas, a los animales a las plantas. La responsabilidad en el cumplimiento de un trabajo. La veracidad como línea fundamental. La importancia de la calidad del trabajo que realiza el profesional. El espíritu de superación y capacitación permanente. Etc.
Si la tendencia mundial es mejorar la calidad del profesional, resulta contraproducente que en algunos países, a la formación profesional se la trate como un mero negocio comercial, reemplazando el sagrado conocimiento por algunas monedas. Este mal negocio no prosperaría si es que habría normas claras y autoridades respetables y competentes. Autoridades que no necesitan paquetes de chorizos y cecinas para autorizar el funcionamiento de centros de estudios. La calidad profesional es una necesidad que exige el ser humano.

DE LA COCA AL CAFÉ

RESUMEN

Luis Ordóñez

. La obra tiene como escenario un caserío: Ahuihua, afincado a 9 km de Saposoa. Aquí ocurrió el proceso de la Coca al Café en la vida real. Así como en Ahuihua, este proceso aconteció en cientos de caseríos de nuestra selva.
El libro analiza el comportamiento de las personas en cuatro partes del proceso: antes de la llegada de la Coca, durante la producción de la Coca, en el momento del exterminio de la Coca y la llegada del Café, como boya salvadora a los difíciles momentos que vivían los agricultores de Ahuihua.
Antes de la llegada de la Coca, los agricultores hacían práctica de una agricultura de autoconsumo. Podemos afirmar que este tipo de agricultura era muy compatible con el medio ambiente selvático, por que había suficiente alimento para la población sanmartinense, proveniente de las cosechas, así como considerable superficie de bosques vírgenes. De pronto, jóvenes hijos de agricultores que fueron a Tingo María, al ejército, luego de trabajar en cocales en el Alto Huallaga, llegaron escurridizos a Ahuihua, en forma silenciosa, trayendo consigo semillas y plántulas de Coca. Los agricultores inicialmente lo tomaron como una broma; pero, cuando vieron los resultados económicos de alta rentabilidad, se desató la fiebre de la “cocalitis”. Los bosques fueron derribados a montones, los animales silvestres huían despavoridos a las purmas, las aguas se contaminaron de kerosene, ácido sulfúrico. La fauna ictiológica prácticamente desapareció. Mientras los agricultores, los traqueteros, los capos de la mafia, y la población misma, vivían a toda sonrisa, por que no se movían pocos soles, ni intis, sino, muchos dólares americanos. Se hacían fiestas por nada, se consumían artefactos eléctricos, muchas cervezas, se compraban motocicletas XL 185, camionetas 4 x 4 de lunas polarizadas, los agricultores llevaban pollo, plátanos de la ciudad de Saposoa al caserío de Ahuihua, las manos se lavaban con cerveza. El agricultor dejó de ser machetero y se convirtió en patrón. Solo daba órdenes a los peones. La prostitución y la delincuencia común estaban en su punto. Los dos grupos subversivos se creían dueños de Ahuihua, hasta llegaron a enfrentarse por imponer su poderío. Se levantaban vuelos en avionetas directo hasta el país vecino de Colombia y otras ciudades de Perú. En fin, la sociedad estaba corrompida algo así como Sodoma y Gomorra. De pronto, el nuevo presidente de la república dispone frenar el narcotráfico y vencer a los grupos armados, logra re insertarle al Perú en el sistema financiero mundial (pues el Perú estaba en calidad de inelegible). Frena de arranque la inflación, la recesión y la devaluación monetaria. Maneja el personal del sector público. Así, estos cambios, conllevan a reducirse las actividades relacionadas al narcotráfico, al cultivo de la Coca. Las plantaciones de Coca se secan, la masa monetaria de dólares disminuye considerable y gradualmente, los traqueteros y capos huyen y otros se resignan a perder. Las reservas monetarias se agotan y las necesidades básicas exigen recursos, es así, cuando los agricultores no tenían ni un céntimo de dólar para comprar, ni un grano de maíz para comer. La pobreza es sumamente cruda. De un momento a otro, así como llegaron jóvenes del Alto Huallaga trayendo semillas y plántulas de Coca, ahora, agricultores traen plantones de Café desde Bagua y Jaén. Se instalan las primeras plantaciones de cafetales. Inicialmente los precios son bajos; pero, cuando mejora la calidad, convirtiendo de convencional a café orgánico, el precio se eleva considerablemente. Si bien el ingreso del agricultor no es igual al ingreso obtenido por la producción de Coca, al menos, existe un ingreso seguro; y de nuevo, las esperanzas alzan vuelo, hasta que Ahuihua se convierte en un caserío de urbe moderna, donde todos los pobladores pagan sus impuestos, la municipalidad invierte en obras, hay una plaza moderna, las calles están pavimentadas con sus respectivos jardines, existen bosques en las parcelas, áreas de conservación regional y municipal, la quebrada Ahuihua tiene abundante agua, las pozas recobran su vida anterior, los peces nadan de felicidad por sus cristalinas aguas, se respira aire puro, los pobladores hablan varios idiomas y tratan muy bien a los turistas, como lo hace todo buen peruano. Por tanto, De la Coca al Café fue un gran paso.

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