viernes, 4 de febrero de 2011

COMENTARIOS SOBRE LA GRAN SAPOSOA


Fue una decisión de reconocimiento del diario El Comercio, la de organizar la elección de las siete maravillas del Perú, en base a la experiencia de elegir a las siete maravillas del mundo, donde Macchu Pichu salió elegida.
Fue también sorprendente que La Gran Saposoa sea votada masivamente por los peruanos. En realidad, pocas personas tenemos el gran privilegio de conocer en vivo los restos de los antepasados que vivieron en estas tierras.
En visita que hicimos el año 2001, aprendimos muchos detalles de la historia, descrita por arqueólogos que nos acompañaron: Alberto Bueno, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Miguel Cornejo, de la Universidad Nacional de Trujillo; y Anselmo Lozano, representante del INC San Martín.

“Los Chachapoyas” fueron una gran nación: con territorio y cultura propia.

Territorio de los Chachas

Su territorio abarcaba longitudinalmente desde los actuales departamentos de La Libertad hasta Amazonas pasando por San Martín. En ancho, la franja que va desde el río Huallaga hasta Chuquibamba, Leymebamba, Bolivar. Vivían a una altitud alrededor de 2700 a 3000 msnm. Estaban entre la cúspide de la cordillera y la selva.


Centro de ceremonias, vivienda de la masa y defensa del territorio

Aunque en realidad no se ha estudiado casi nada a esta nación, se dice que El Gran Pajatén fue el centro de realización de las ceremonias rituales de toda la nación, a donde se constituían las máximas autoridades religiosas, civiles y militares periódicamente. La Gran Saposoa, fue el lugar donde vivía la gran masa, el pueblo en general. La Fortaleza del Kuélap fue el lugar de vigilancia, de resguardo a la nación, por donde posiblemente pretendían ingresar los enemigos. En fin, estas tres relevancias de nuestros antepasados, no son las únicas; pues, cada día se sigue encontrando más restos vistosos, hermosos, como la laguna de los Cóndores. En suma, todo este ámbito era de la nación Chacha o Chacha poya.

Las ciudadelas de los Chachas

Las ciudadelas eran construidas en las cimas de los cerros. Las bases de las casas eran de piedras superpuestas. Las ciudadelas cuentan con plazoletas, que están rodeadas de casas para autoridades, torreón de vigilancia y estrado.

La producción agrícola

Alrededor de los cerros realizaban su trabajo de producción agrícola. Para la cual, preparaban el terreno, construyendo terrazas (como los andenes hechos en la sierra por los Incas) con piedras adecuadamente superpuestas. Por supuesto las terrazas tienen tamaños o alturas acorde con el grado de pendiente del terreno (Vimos terrazas muy altas de 4 a 5 metros). La manera de pasar de una a otra terraza alta ha sido mediante gradas hechas con piedras sobresalientes. Las terrazas disminuyen la erosión o pérdida de los suelos por causa de las lluvias.

Los caminos empedrados

En todo el ancho y largo del territorio hay caminos empedrados, por donde se trasladaban las personas y por donde trasladaban al jefe en anda. Para la construcción de éstos caminos empedrados, se vencían todos los obstáculos existentes (farallones, zanjas, salientes), con obras de verdadero arte empedrado.

Las chulpas

Los inmensos farallones son lugares donde depositaban a los restos de los dignatarios; por supuesto, con la orfebrería, armamento e indumentaria básica. Estas chulpas mantienen hasta la fecha los colores blanco y rojo y las formas arquitectónicas de su construcción. Al parecer las chulpas de mejor presentación corresponden a los dignatarios. Es posible que hayan empleado sogas hechas con hilos de algodón, para construir aquellas hermosas chulpas o depositarios, en los mismos farallones de cincuenta o cien metros de altura del suelo y de la cima del cerro. Se ha necesitado de material especial preparado (piedra, cal, colores orgánicos), de manos expertas (constructores especializados) y trepadores de cerros.

La conquista de los Incas

Así como los Chancas, los Pocras, los Huancas y otras tribus o etnias ofrecieron resistencia a la conquista de los Incas, también los Chachas hicieron lo propio. Los Incas han intentado muchas veces vencerlos; pero, la fiereza de los Chachas los hacía retroceder; no obstante que los conquistadores eran guerreros aguerridos, experimentados y numerosos. Es posible que los intentos fallidos de conquista ocurrieron por la fortaleza del Kuélap; pues, los Chachas eran hombres fornidos, de trayectoria guerrera; y muy bien pertrechados en la fortaleza de Kuélap, las ciudades y en las terrazas de los cerros (que además de usar en la producción agrícola, podría servir para la defensa de las ciudades). Entonces, es posible que Túpac Inca Yupanqui, se fuera a la conquista por Bolívar, cruzando la cordillera. En una oportunidad, los Incas perdieron alrededor de cinco mil hombres, precisamente en aquella cordillera, por la caída de abundante niebla sobre los guerreros. En otro viaje, posiblemente tomando todas las precauciones, llegaron a La Gran Saposoa y arremetieron con todo hasta vencerlos. Luego, los Chachas mostraron permanente rebeldía ante el dominio Inca. Tal es así, que hasta el mismo Atahualpa tuvo que ir a la nación Chacha para pretender aniquilar los brotes de grupos rebeldes. En su última visita, Atahualpa deja encargado de la gobernación al Apu Guamán, para que en representación del Rey Inca, gobierne la nación Chacha. A su retorno a Cajamarca, cansado de la travesía realiza su acostumbrado baño termal. En esas circunstancias llega la ingrata visita de los españoles. El Apu Guamán y los Apus de otras etnias, que estaban disconformes con los Incas, se unen a Pizarro para luchar contra los Incas.

La caza y la pesca de los Chachas

Desde las ciudades bajaban a pescar en los ríos Huayabamba, Saposoa, Huallaga, Pachiza, Sisa. En los bosques vírgenes cazaban los animales silvestres para la alimentación. También encontraban plantas medicinales.

Comentarios sobre La Gran Saposoa

Los peruanos debemos conocer los restos arqueológicos de nuestros antepasados; pues, estos conocimientos nos conducirán a nuestra real identidad. De esta manera, con esta base, trabajaríamos todos con un norte bien definido.

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