jueves, 12 de mayo de 2011

DEMOCRACIA, TOTALITARISMO E INCERTIDUMBRE



Luis Ordóñez

La incertidumbre es casi total. Entramos a un callejón sin otra salida que la incertidumbre. Es que el movimiento político social del Perú se está moviendo como un péndulo con frecuencia cada diez años en promedio por periodo. Primero, el gobierno militar totalitario del General Velasco; segundo, los gobiernos democráticos de los presidentes Belaúnde (segundo gobierno) y García; tercero, el gobierno totalitario “democrático” del presidente Fujimori; y cuarto, los gobiernos democráticos de los presidentes Toledo y García. ¿Ahora nos espera a los peruanos diez años de gobierno totalitario para cumplir con el ciclo? Es que luego de diez años de gobierno democrático vienen diez años de gobierno totalitario. ¿Por qué un sistema (democrático o totalitario) tiene duración de solo diez años?
Definitivamente nos falta madurez política. ¿Cómo puede desgastarse un sistema en solo diez años? ¿Es que en diez años la población ya se siente cansada, aburrida y desganada con ese sistema? Con la madurez política de los peruanos, se consolidan las organizaciones políticas y el sistema democrático se haría sostenible, precisamente con esas organizaciones. A los gobiernos totalitarios no les interesan las organizaciones políticas y por eso las atacan en cuanto sea posible.
Ahora, la gente analiza y vislumbra dos cosas: primero, ¿el totalitarismo se relaciona con la raza?: el “chino” Velasco y el “chino” Fujimori. Segundo, ¿la democracia se relaciona con la dejadez, la incompetencia, la pasividad y la corrupción?: dejar el avance de la sub versión, del narcotráfico, de la inflación, de la devaluación, de la corrupción, de la delincuencia.
Con esta percepción, en la actualidad, la salida política de la incertidumbre conlleva necesariamente a un gobierno totalitario. Si ésta percepción de la población es equivocada, los dos candidatos para la segunda vuelta electoral, deben convencer a la población que simplemente son tiempos, personas y organizaciones diferentes; y que harán lo mejor de sí para gobernar el Perú con arduo trabajo y proyecciones políticas favorables para el futuro.
Ambos candidatos, deben trabajar en su campaña tomando en cuenta estos historiales, para dar a conocer a los electores que: respetarán la democracia plenamente; que lucharán frontalmente contra la pobreza; que abolirán la corrupción de la función pública; que trabajarán de la mano con la población, intensificando la identidad peruana, ingresando al orgullo nacional de cada uno de los pobladores; que respetarán la propiedad privada; que respetarán y protegerán los recursos naturales; que se hará una buena y racional distribución de la riqueza; que se abolirá el analfabetismo; se potenciará la investigación integral; se promoverá el procesamiento de toda la materia prima producida o extraída de nuestro país; se anulará el desempleo; se eliminará el populismo nefasto; se fomentará la producción en base al trabajo de los peruanos…en fin, hay mucho trabajo que realizar.
Todas estas tareas se pueden hacer con el sistema democrático. No se necesita un golpe de estado o un autogolpe. Solo se requiere un Presidente con autoridad moral, intelectual, espiritual, para dirigir los destinos del País, con éstas políticas de estado bien definidas. Los peruanos, en su totalidad, necesitamos este tipo de gobierno nacional. ¡Oh..no!

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